31 de octubre de 2026

Oración de perdón (mi versión personal)

 Oración de perdón católica para quienes nos ofenden. Dos propuestas de oración de perdón: 

Oración de perdón breve

Se reza por cada una de las personas que nos han herido. En lugar de N. se dice su nombre. Esta oración está basada en la Oración de perdón del P. Javier Luzón en su obra las Seis puertas del enemigo. Aunque está sustancialmente cambiada,

 

† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios nuestro, † te alabo y te bendigo por N., criatura tuya, redimida con la Sangre preciosa de tu Hijo.

Por amor a ti, que me has perdonado primero, PERDONO de corazón a N. todo cuanto me ha ocasionado queja, distancia o rechazo. Con tu gracia ACEPTO a N. y lo bendigo.

† Dale, Señor, a N. tu gracia eficaz, para que se convierta a ti y me PERDONE cuanto haya encontrado en mí de motivo de queja o rechazo.

PERDÓNAME, Señor, por cuanto en mí no ha sido hacia N. según tu amor. Dame recibir tu perdón con paz y humildad, y ayúdame a PERDÓNARME a mí mismo por todo ello.

† Señor Jesucristo, que con tu Cruz venciste al demonio: aparta de N. y de mí toda influencia del maligno, y no permitas que le demos lugar.

Todo lo pongo a los pies de tu Cruz.

Santa María, que al pie de la Cruz te uniste perfectamente a la ofrenda de tu Hijo al Padre y perdonaste a los pecadores, causa de su pasión y muerte, ruega por nosotros para que perdonemos de corazón.

†Padre, perdona nuestras ofensas (deudas), como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (deudores).

Perdón, Señor, Gracias, Señor. Amén.

 

Algunos cambios frente a la original del Padre Javier Luzón (seis puertas del enemigo)

«Inocente». Lo he sustituido por «le remito toda deuda», que es lo que el perdón hace propiamente.

«Ataduras». Las he reemplazado por «toda influencia del maligno» y he añadido el apoyo de Ef 4,27. La súplica se dirige a Cristo, no al demonio.

«Perdonarme a mí mismo». Ahora dice «recibir tu perdón con humildad y paz».

«Sana, según tu voluntad». Evita presentar la curación como efecto garantizado, en la línea de la Instrucción de la CDF de 2000.

«Porque tú me has perdonado primero». Pone el perdón propio bajo el perdón recibido de Dios, como en Mt 18,23-35 y Col 3,13.

Señal de la cruz, invocaciones finales y Padrenuestro. Esto ya es opinión mía. La señal de la cruz enmarca la oración. Invocar a la Virgen y a San Miguel es costumbre tradicional en oraciones contra el maligno. El Padrenuestro contiene la petición «perdona nuestras ofensas como también nosotros

 

 

 

Versión larga

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios nuestro, te alabo y te bendigo por N., criatura tuya, hecha a tu imagen y redimida con la Sangre preciosa de tu Hijo.

Por amor a ti, y porque tú me has perdonado primero, perdono a N. por todo cuanto me ha ocasionado queja, distancia o rechazo hacia su persona.

Con tu gracia, Señor, acepto a N. y lo bendigo, como tú mandaste: «Bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian» (Lc 6,28).

+ Dale, Señor, a N. tu gracia eficaz, para que se convierta a ti en todo. Concédele que me perdone por todos los motivos de rechazo o de queja que haya encontrado en mí.

Perdóname, Señor, por mi mala actitud y falta de caridad hacia N., por el rencor consentido y por mi tardanza en perdonar.

Sana, según tu voluntad, las heridas que yo no alcanzo a curar. Dame la gracia de recibir tu perdón con paz y humildad. Dame la gracia eficaz de que perdone de corazón (Mt 18,35) sabiendo que es un acto de la voluntad y no del sentimiento.

Perdóname mi resistencia a perdonar, y líbrame de sus consecuencias. Ayúdame a perdonarme a mí mismo por todo ello.

+ Señor Jesucristo, que con tu Cruz venciste al demonio: por tu Sangre preciosa, aparta de N. y de mí toda influencia del maligno que estas ofensas hayan podido ocasionar. No permitas que le demos lugar (cf. Ef 4,27).

Todo lo pongo a los pies de tu Cruz.

Santa María, que con tu ejemplo de perfecta virtud perdonaste a quienes crucificaban a tu Hijo en la Cruz, ruega por nosotros.

Padre, perdona nuestras ofensas (deudas), como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (deudores).

Gracias, Señor. Perdón, Señor.

Amén.

 

 

Oración de perdón del Padre Javier Luzón (Seis puertas del enemigo)

Oraciones de sanación interior Oración breve de sanación por el perdón Conviene recitar esta oración por cada una de las personas que se vaya descubriendo con la ayuda del Espíritu Santo, que han influido negativamente en la propia vida, desde el momento de la concepción. Puede ser que ya se las haya perdonado conscientemente, pero es recomendable hacerla también para pedir a Dios que sane las posibles heridas que hayan podido quedar en el inconsciente o en el subconsciente.

✠ Te ALABO y te BENDIGO, Señor, por tu criatura N --.

PERDONO, Señor, a N------- por todo cuanto me ha ocasionado queja, distancia o rechazo hacia su persona. Con tu gracia, Señor,

ACEPTO a N ---- --. Lo bendigo y declaro libre e inocente de toda deuda conmigo.

✠ Dale a N, Señor, la gracia eficaz para que ME PERDONE por todos los motivos de rechazo o de queja que haya encontrado en mí. PERDÓNAME, Señor, por cuanto en mí no ha sido hacia esta persona según tu amor, y ayúdame a PERDONARME A MÍ mismo por todo ello.

✠ Pido a nuestro Señor Jesucristo que corte cualquier ATADURA que el maligno haya dejado en N----- y en mí como consecuencia de estas acciones y pongo esa atadura a los pies de la Cruz de Cristo. Gracias, Señor. A

MÉN, AMÉN, AMÉN.


San Juan Gualberto y el perdón del Viernes Santo

Perdón de San Juan Gualberto

Juan Gualberto nació en Florencia hacia el año 995, en una familia noble, y se formó como caballero. Su único hermano fue asesinado, y él, según la costumbre de la venganza de sangre, se propuso matar al culpable. Un Viernes Santo lo encontró en un paso estrecho del que no podía escapar. Desenvainó la espada, pero el hombre se arrodilló con los brazos en cruz y le pidió perdón por amor a Cristo crucificado. Al ver aquella figura de la Cruz, Juan bajó del caballo, lo abrazó y lo perdonó.

La tradición cuenta que después entró a rezar en la iglesia de San Miniato al Monte. Al arrodillarse ante el crucifijo, le pareció que Cristo inclinaba la cabeza en señal de aprobación. Aquel perdón fue el principio de su conversión: dejó las armas, se hizo monje benedictino y fundó el monasterio de Vallombrosa, donde restauró la observancia estricta de la Regla de San Benito. Combatió la simonía y murió en 1073. Su fiesta es el 12 de julio.



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