31 de octubre de 2026

Corona franciscana: como se reza e historia

Oración Corona franciscana

MODO DE REZAR LA CORONA FRANCISCANA

Corona franciscana. 7 decenas de 10 cuentas


Comienzo:

A) Persignarse: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos…

B) Santiguarse: En el Nombre del Padre…

C) Acto de contrición: Señor mío Jesucristo...

Advertencia: En vez de los cinco decenas del Rosario, son siete misterios:

1.      Primer Misterio o Alegría de la Virgen: LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS.—Un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri.

2.      Segundo Misterio o Alegría: LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN A su prima SANTA ISABEL.—Un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri.

3.      Tercer Misterio o Alegría: EL NACIMIENTO DEL HIJO DE DIOS.—Un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri.

4.      Cuarto Misterio o Alegría: LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS.—Un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri.

5.      Quinto Misterio o Alegría: EL HALLAZGO DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO.—Un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri.

6.      Sexto Misterio o Alegría: LA TRIUNFANTE RESURRECCIÓN DEL SEÑOR.—Un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri.

7.      Séptimo Misterio o Alegría: LA ASUNCIÓN Y CORONACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN.—Un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri.

Rezo por el Romano Pontífice

Letanías lauretanas



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Origen:

(Del devocionario franciscano, Vamos tras Él)

ORIGEN DE ESTA DEVOCION. — La Corona Franciscana o de las Siete Alegrías tiene un bellísimo origen. Refieren las Crónicas de la Orden Seráfica que en el año 1422 un piadoso joven que, por su tierna devoción a María Santísima, solía tejer una guirnalda de flores y coronar con ella una imagen de la Virgen, habiendo entrado de novicio en dicha Orden, y no siéndole posible tributar este filial obsequio a María, determinó volver al mundo. No quiso hacerlo sin despedirse de una imagen de la Virgen que se veneraba en el convento, y, al hacerlo, aparecióesele la Reina de los Ángeles, consolándole y confirmándole en la vocación religiosa. Díjole, entonces, que en lugar de la corona de flores terrenas le tejiese en adelante otra de flores que no se marchitan, rezando cada día un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria Patri por cada una de las principales alegrías que ella tuvo en la tierra.

Consolado el joven novicio, empezó luego esta nueva devoción, y al practicarla un día en su celda, el Padre Maestro de novicios, observándole a escondidas, reparó que esta Ángel, que esta ba con el novicio, a cada Avemaría que éste rezaba, en un hilo de oro que tenía en la mano ensartaba el ángel una rosa, y después de cada decenario de rosas una azucena de oro; de cuyas hermosas flores, compuesta una corona, la ponía en la cabeza del novicio. Pasada la visión, preguntó el Maestro al novicio qué devoción había rezado, y respondióle que había rezado la Corona en la forma que le había enseñado María Santísima, con lo que entendió el Maestro el secreto de lo que había visto.

Se añaden a continuación dos Avemarías para completar el número de setenta y dos, en memoria de los setenta y dos años que se dice vivió la Santísima Virgen en la tierra; y luego un Padre nuestro a intención del Sumo Pontífice, terminando con el rezo de las Letanías Lauretanas.



INDULGENCIAS. — Cuantas personas lleven el cordón franciscano ganan tantas indulgencias plenarias cuantas veces rezaren la Corona, sin necesidad de confesarse y comulgar, estando para ello en gracia de Dios.

Los que no lleven el cordón franciscano ganan las indulgencias plenarias citadas siempre que rezaren en compañía de alguien que ciña el cordón franciscano, o recen en las funciones de iglesias franciscanas. La ganan asimismo en las fiestas de cada una de las Alegrías de la Virgen; en las fiestas principales de María; una vez al mes, con sólo rezar la Corona los sábados; en la hora de la muerte, etc.. Las indulgencias parciales concedidas a la Corona franciscana son muchísimas, incluso las propias de los rosarios crucíferos.

ADVERTENCIA. — No se requiere que el rezo de la Corona se haga de una vez, sino que pueden distribuirse los Misterios por el día; ni es necesario meditar en dichos Misterios o Alegrías; ni tener la Corona en la mano; lo cual hacilísimo el rezo de esta devoción.

 

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